Existe una historia que solo he de contar una vez. Pues es muy triste, y nunca se escribira el final feliz.
Mi alma es hombre que camina descalso sobre rocas y hojas secas, mi alma sangra y por una eternidad seguira.
Puedo contarles lo que ella me dijo, la conoci hace un tiempo.
Tuvo la desdicha de venir, acercarse y decirme que estaba enamorada, "vengo a vivir", esas fueron sus palabras... Podia jurar que no habia luz tan inmensa como la de su amadao, podia jurar que tanta magia no existia en el loco mundo de las hadas,
resultaba increible que existiera la esa divina imagen.
Crei que nunca te veria, dije sin expresion en mi rostro.
Saco del bolsillo de una arrugada campera de cuero marron, una balanza de oro y no mas grande que la palma de la
mano. Me dijo "d eun lado el mundo, del otro ella. Necesitariamos dos mundos... ella es increible"
Me conto como eran sus viajes interminables en aquellos bosques de arboles altos como el infinito, bosuqes de nunca
sol, y de siempre luna.
La brisa, compañera, alma de almas sin destino, acaricio su rostro tanto tiempo. Entono tan dulce sintonia, la copa
de los arboles fueron el mas viejo bandoneon. Hay esa brisa! Enfriaba sin enfermar, erizaba mi piel y me hacia desear. Con
ella no sabia lo que era no tener un abrazo, con ella no sabia lo que era el olor a traicion. Ella quien sabia de mi y me
regalaba ese aroma a menta y manzanilla que tanto me hacia amar.
Mi brisa de un lado, vos del otro, necesito mil brisas, ella es increible
El aroma a menta y manzanilla de un lado, el aroma de su piel del otro, necesito mil aromas, ella es increible.
Aprendi el idioma que hablaban las ramas y hojas secas cuando las aplastaba con mis descalzos pies, soliamos charlar,
largas charlas, historias tan viejas ya, secretos tan profundos... Conocimientos tan verdaderos. A veces discutiamos, ellas
eran agresivas y lastimaban mis pies hasta que sangraban y teñian de rojo ajel marron decadente. Nunca dejaron de disfrutar,
orgullosas nunca pidieron perdon, siempre amaron la venganza y solo asi eran capaz de olvidar lo sucedido y mañana quizas,
decir hola sin mirar atras. Orgullosas de tanto conocimiento. No saben sentir. Yo tampoco lo sabia.
No vi en mi vida tantas hojas y ramas que alcanzen el peso de tu amor.
Las piedras me enseñaron lo que era la paz, ellas conocian la meditacion y no necesitaban nada mas. Podian jurar y
dar su alma discutiendo que solo con la imaginacion basta para ser feliz. Ellas conocian los sueños, meditaban hasta entrar
en lo mas profundo de su inconsciente y esperaban encontrar como controlar sus sueños. No habia nada imposible, mientras se
pueda soñar.
Soñarte eternamente es increiblemente tentador, no voy a usar la balanza.
Nunca conoci alma mas agresiva que el rio, amenazadora en todo momento, disgustada con la paz de las rocas y en la
eterna lucha por destruirlas, siempre demostro la frajilidad de su alma. Siempre odio todo y trato de llevarselo consigo.
Odia los peces e intento destruirlos miles de veces, alejo al Salmon de su hogar, y este en contra corriente pudo volver.
Odia eso.
Fracasado y lleno de ira el Rio, traicionero a la perfeccion, amenazante por naturaleza, destructor de toda materia. No
tienes comparacion.
No podria imaginarme cuantos Rios bastarian para cambiarlos por mi amor.
Descubri la bondad en los arboles, siempre callados, sirviendo de instrumento a la brisa y en la constante tarea de
abandonar esas hojas que dejaron de creer... Ellos viven para los demas. Una hoja una vez me dijo que los arboles, siempre
timidos, se enamoraron de la luna y nunca se lo dijeron, por eso es que transmiten tanto amor, y es por eso que nunca dejan
de tratar de llegar a ella y asi poder besarla, acariciarla y hacerle el amor tanto asi como dure la eternidad. No van a
parar, no pueden ocultar tanto amor, inconscientes de muchas cosas. Bailan... Todos juntos y deleitan la vista de la luna que
no deja de pensar en alguien mas. Pero por que no sabe cuanto amor hay en esos arboles. Yo no encontre razon para tan inmenso
sentimiento, asi que decidi sobrepasarlo tanto como mil veces. Yo aprendi de los arboles, ellos no piden nada a cambio y dan
mucho. Ellos tienen rostros, no hay dos iguales, y son tan antiguos... Son tan abuelos, son tan viejos... No quieren
abandonar, a la luna van a llegar.
Mil arboles de un lado y vos del otro. Igualdad.
Ella me ama, y me apresa. La odio, como aprendi del rio, deseo encontrar la forma de olvidarla, deseo tener el
conocimiento de todas las cosas y asi obligarla a que me deje en paz, eso lo aprendi de las hojas y ramas secas, voy a
dedicarme a planearlo en paz, eso lo aprendi de las piedras, voy a dejar vivir a los arboles, voy a darle lo que les
pertenece por merito, voy a enfriarla tanto como pueda, asi como la brisa, asi la podre romper facilmente. Odio la luna.
Alguna la ame, y ese fue mi error.
En este mundo nada muere, no existe la muerte. Las almas viven su lugar...
Me prometio volver al bosque si la dejaba ir...
